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Por César Campoy.

Nacida, en febrero de 1950, en Zagreb, evidentemente, Josipa Lisac no es una de las voces habituales de la música tradicional bosnia. No obstante, la simple edición, por parte de esta camaleónica y valiente artista, de un sencillo que pretendía mostrar su respeto y personalísima consideración por y del arte de la música tradicional bosnia, merece su inclusión en nuestro listado que, como saben los fieles lectores, de vez en cuando incluye alguna que otra excepción a la ortodoxia. Lisac es una de las creadoras más respetadas de Yugoslavia. A lo largo de su trayectoria, no se lo ha pensado dos veces a la hora de sumergirse en géneros tan variados como el rock, el pop, el jazz, el blues, la música clásica, el fado, el rap, el funk y, por supuesto, el folclore.

1974Lisac

Lisac tradicional

Precoz como pocos, siendo una niña entró a formar parte del coro de la televisión pública croata. A los 18 años ya volaba en solitario (tras figurar en bandas como Zlatni Akordi) y, en 1973, publicaba, vía Jugoton, Dnevnik jedne ljubavi, uno de los trabajos más trascendentales de la música moderna yugoslava. A partir de ahí, con hitos como la ópera-rock Gubec-Beg (Jugoton, 1975) Josipa desarrolló (durante muchos años, trabajando codo con codo con Karlo Metikoš) una carrera repleta de osadía interpretativa y momentos de brillantez indiscutible y puestas en escena delirantes.

josipa

Elegancia y prestancia

Y, precisamente, como uno de esos retos continuos en los que penduló la Lisac, se circunscribe la edición del sencillo que incluyó nuestro Niz polje idu, babo, sejmeni, una pieza tradicional bosnia, de autor desconocido, y que Josipa decidió registrar en 1974, meses después de la explosión producida en la música yugoslava con el mencionado Dnevnik jedne ljubavi. La propia cantante, en diversas ocasiones, recordó que la sevdalinka forma parte de su infancia. Según ella, en su casa retumbaban las interpretaciones de Nada Mamula y Zaim Imamović, ídolos de su padre, y este recuerdo le acompañó durante buena parte de su vida. De hecho, Lisac se planteó, en aquellos primeros años de carrera, publicar un disco compuesto, íntegramente, por piezas folclóricas, pero tuvo que conformarse con ir añadiendo contadas pinceladas a su dilatada obra, eso sí, finalmente reunidas, junto a sus colaboraciones, en la referencia Posve slobodna (Suradnje i Etno), editada, en 2017 por Croatia Records.

1974Contra

Un par de sevdalinkas

Así pues, ese 1974, el mismo año en que Jugoton había publicado el primer recopilatorio de la cantante (Najveći uspjesi 68/73), la croata se pone en manos, nada más y nada menos, que del acordeonista Ratomir Petković y su orquesta, para construir un vinilo de dos temas encabezado por el clásico Omer-beže, y que se completa con el tema que nos ocupa hoy.

Como veremos un poco más tarde, ambas composiciones eran de sobra conocidas por los amantes de la música popular. En el caso de Niz polje idu, babo, sejmeni, posiblemente, la primera referencia grabada sea la llevada a cabo por el mítico cantante yugoslavo Nestor Gabrić, en 1961, en compañía de la Narodni Ansambl Miće Vojnovića. El sencillo, encabezado por nuestra protagonista, se cerraba con Bosno moja, divna mila. No obstante, posiblemente la edición más popular, en aquellos primeros años de la década de los 60 del siglo pasado, sea la registrada (a través de PGP RTB) por nuestra admirada Nada Mamula, en 1964. Coincidencias de la vida (o no), la pieza que abría este epé no era otra que (aquí se tituló así) Omer-beže na kuli sjeđaše. Le seguía Niz polje idu, babo, sejmeni, y, en la cara B, cerraban el Sve behara i sve cvjeta, de Nikola Škrba y Zaim Imamović, y el Mene majka njeguje i gleda.

1961Nestor

Nestor fue de los primeros

Este Niz polje idu, babo, sejmeni podría ser traducido, más o menos, como Los seymen están marchando por el campo, padre, y narra los lamentos, posiblemente, de una madre, que llora el aciago destino de su hijo: “Los seymen están marchando por el campo, padre, mientras cantan sus canciones, y tratan de dar caza a mi hijo Marko. Malditos sean“. Es posible encontrar alguna variación en el texto, sobre todo, en parte de la segunda y tercera estrofas. No obstante, en todos los casos los protagonistas son los mismos: el pobre Marko y los temidos seymen, una fuerza paramilitar y mercenaria turca que solía operar en diversos dominios del imperio.

1964Nada

Una trenza elaborada

La ejecución que nos ocupa, por otra parte, ha sido alabada y respetada, incluso, por entendidos del género. De hecho, tanto la versión de Niz polje idu, babo, sejmeni, como la de Omer-beže, han venido formando parte de diferentes recopilaciones del universo Sevdah, compartiendo listado con interpretaciones habituales y más ortodoxas de los grandes de la sevdalinka. Ratomir y los suyos se lanzan con una introducción sentidísima, en la que manda, sobre todo, el violín. Segura y tratando de controlar la respiración (esta pieza requiere de una habilidad crucial, en este sentido), la Lisac se marca la primera estrofa. Tras un intermedio a base de acordeón, la cantante, recuperado el aliento, vuelve a atacar de manera digna. De nuevo, la habitual transición, ahora, dominada por el violín, y, finalmente, Josipa afrontando la tercera y última parte, viniéndose arriba en el tramo final, para coronar alargando la frase y cerrando junto a la compañía instrumental. Poco que objetar, la verdad.

1975Cune

Cune, siempre repeinado

En cuanto a otras interpretaciones de tan bella creación, la mismísima Lisac ha seguido viviendo el placer de recrearla, incluso, a lo largo de este siglo. ¿Por ejemplo? Pues, en 2009, junto a Edin Karamazov. Por otra parte, echando la vista atrás, en los 70 del siglo pasado, Niz polje idu, babo, sejmeni vivió una suerte de efervescencia, sin ir más lejos, auspiciada por las revisiones de voces tan populares como las de Nedžad Salković, en el sencillo de 1973 (PGP RTB) que encabezaba Uvela ruža, o Predrag Gojković Cune, en su vinilo del 75. En 1976, definitivamente, la cosa se nos va de las manos: que si el sobrio homenaje de la diosa Silvana Armenulić en su elepé homónimo; que si la pizpireta ejecución del tío Safet Isović en el sencillo comandado por Dok je tvoga djula (con PGP RTB y, fíjense, bajo la batuta de Jovica Petković); que si la pomposa revisión de la siempre diva Anđelija Milić en su Narodne i gradske pesme; que si Bora Drljača en su elepé Ti si sve sto zelim

2011

Sevdalinkas para el siglo XXI

En los siguientes años, por supuesto, el ritmo ni tan siquiera se ralentizó: Zvonko Bogdan, en 1977; Meho Hrštić y Slobodan Lalić, en 1978; Šaban Šaulić, en 1986… Y, así, hasta nuestros días. En 2011 vio la luz un interesante Kad procvatu behari (Reflektor Music), cincelado con mimo por un proyecto peculiar, Shaderwan Code, integrado por miembros de la celebérrima formación roquera de Sarajevo, Zabranjeno Pušenje, y del Zagreb Mosque Choir Arabeske. El resultado no es otro que una curiosa combinación de tradición, jazz y rock, como demuestra esta interpretación, en vivo, de nuestro Niz polje idu, babo, sejmeni, en el marco del Festival de Jazz de Sarajevo.

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