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Por César Campoy.

El día que enterraron a Meho en su Odžak natal, el 26 de junio de 2007, se produjo una de las últimas y más numerosas congregaciones de figuras de la canción tradicional yugoslava que se recuerdan. No se imaginaban, no obstante, los allí presentes, entre otros, Beba Selimović, Hanka Paldum, Emina Zečaj, Omer Pobrić o Husein Kurtagić, que, apenas dos meses después, asistirían a un funeral mucho más numeroso en Sarajevo, esta vez, en honor de Safet Isović, compañero de Puzić y, junto a él y media docena más de nombres, base fundamental de la sección masculina de la edad de oro de la sevdalinka. Durante los 40 años en que compartieron escenario, ambos se convirtieron en dos de los vozarrones más huracanados del género.

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Con este epé comenzó todo

Nacido en 1937, ejerció de albañil hasta que, a principios de los años 60 del siglo pasado, consiguió meter cabeza en la concurrida y disputada nómina de Radio Sarajevo. Poco tiempo después, su nombre comenzaba a sonar y su rostro comenzaba a aparecer en la pequeña pantalla. Era cuestión de tiempo que alguien se fijara en él, y ese tiempo llegó en 1966, cuando vio la luz su estreno sonoro oficial, el epé Bosanske pjesme pjeva, editado por Jugoton (sello con el que publicaría casi toda su discografía), auspiciado, nada más y nada menos, que por los capos Ismet Alajbegović-Šerbo y Jovica Petković, y que incluía los temas Mehmeda majka budila, Na dar tebi, draga moja, Platno bijeli Sarajka djevojka y Kad niz sokak ideš.

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Con un micro en la mano, Meho era imparable

Pocos meses después, grababa para PGP RTB cuatro temas más: Stani vjetre, stani malo (que daba título al vinilo), Pogaženo cvijeće moje, Sivi oblak lutalica stara y Mjesečino sjajna. La orquesta del inefable Milorad Todorović se ponía a su servicio, de esta manera, para registrar perlas del propio Milorad, Jozo Penava, Zaim Imamović, Alajbegović y Nikola Škrba. La suerte estaba echada, y al siempre bien peinado Meho le toco cara. Grabó en solitario, con su mujer Hanka (el celebrado Majko, majko del 69 que compuso, para él, Toma Zdravković), con su hermano Bahrija (aquel melancólico Pjevaj, brate del 74, ideado por el propio Puzić), se convirtió en autor de muchas de las canciones que interpretó, se paseó por el Festival de Ilidža como Pedro por su casa y, en definitiva, se convirtió en una de las voces más queridas del universo de la sevdalinka, en particular, y de la canción popular, en general.

hermanos

Canta, hermano

Y, precisamente, una de sus más recordadas hazañas tiene que ver con este Tebi, majko, misli lete en el que hoy hemos decidido bucear. Compuesto por dos grandes, de los que ya hemos hablado largo y tendido desde este foro, el mencionado Ismet Alajbegović-Šerbo y Nikola Škrba, este conocido tema fue grabado, posiblemente por primera vez oficialmente, en 1962. Los afortunados no fueron otros que Nedeljko Bilkić (algunas fuentes datan este registro en 1963) y Zehra Deović. El primero, en el epé de título homónimo publicado por PGP RTB, y que también incluía Svugdje kiša, Moj beharu y Titrala se djevojčica, y, la segunda, bajo los auspicios de Jugoton, a partir del epé Pjesme iz Bosne, que se completaba con Rumen cvijet, Aj, sinoć meni prođe ašiklija y Haj, jedva čekam da se mrak navuče.

montaje

¿Quién fue primero, Zehra o Nedeljko?

Pero regresemos al bueno de Puzić. La grabación de este Tebi, majko, misli lete, en la que hoy andamos recreándonos, apareció en el elepé de mismo título, publicado en 1977 por Jugoton. En él, nuestro protagonista echaba el resto, ya que convertía aquel disco, ya no sólo en una especie de recopilación, sino, también, en una compilación de temas dedicados a las madres. De esta manera, a partir de temas propios, adaptaciones de piezas tradicionales, y composiciones de otros artistas (la que nos ocupa, de Ismet y Nikola, u otras de Toma Zdravković, Kemal Monteno, el fantástico acordeonista Omer Pobrić…) nos topamos con títulos como el ya apuntado Majko, majko, Bol za majkom, Zašto, majko, pitaš sina, Budila majka Mehmeda, Ne plači, majko o Volim, majko, siroticu (efectivamente, ‘majka’ significa ‘madre’ en serbocroata).

portada

Madre no hay más que una

Por si la cosa no había quedado clara, el equipo de diseño insistió en el asunto a la hora de definir la carpeta del vinilo. Mientras que en la portada aparecía una señora (intuimos que la mismísima madre de Meho) con semblante de haber pasado muchas noches en vela esperando que su hijo llegara de la kafana, en la contraportada, el propio Puzić se sentaba, junto a ella, con cara de “mamá, ahora que soy padre, sé por lo que has pasado“. Por otra parte, hay que reconocer que este trabajo reunía, entre composiciones, arreglos e instrumentaciones, a un dignísimo elenco de artistas yugoslavos. A los ya mencionados debemos añadir los nombres de Blagoje Košanin (responsable de muchos de los arreglos) o los hermanos Boljanović, además de las orquestas de, nada más y nada menos, que Boki Milošević, Ljubo Kešelj, Aca Stepić, Jovica Petković y Omer Pobrić. “¡Así cualquiera!“, escuchamos que grita alguien, sofocado, al final de la sala.

contra

Madre con Meho

La traducción de Tebi, majko, misli lete vendría a ser algo así como Mis pensamientos vuelan hacia ti, madre. El lector adivinará que el hijo en cuestión echa de menos a su progenitora. No es para menos, ya que, por lo visto, se encuentra a miles de kilómetros (seguramente, trabajando en una fábrica alemana de Mercedes). En definitiva, el texto es todo un drama: “Mis pensamientos vuelan hacia ti, madre, a través de campos y montañas. Recibe un saludo desde la distancia de tu único hijo. Ahora estoy en tierra extraña, la distancia nos separa. ¿Volveré a verte alguna vez, querida madre? Nunca olvidaré tus ojos bondadosos y tus manos, madre mía, que me criaron“. Poca broma, ¿no? En cuanto a la interpretación que nos ocupa, Meho no se podrá quejar: orquesta completa a su disposición, a base de tamburica, cuerdas, acordeón, vientos… Todos ellos comienzan, al unísono, para dar paso a  un Puzić que, con su chorro de voz, demuestra la razón por la cual es considerado competidor directo de Isović en cuanto a pasión por la grandilocuencia sonora. Nos encontramos ante una sentida ejecución a la que no le falta de nada (los arreglos, impolutos). Un seguro de vida destinado a convertirse en lo que fue: un clásico popular.

Además de las de Meho, Nedeljko y Zehra, intuirán que existen muchas más revisiones de este Tebi, majko, misli lete. Mersa Miljković registró una muy sentida y cadenciosa en su disco S one strane plive (publicado en 1982 por Suzy); el siempre agradable Rade Mladenović hizo lo propio casi dos décadas antes (en 1965, vía Jugoton); Predrag Živković-Tozovac incluyó otra en su Majci na dar de 1983; Vice Vukov dramatizó, tal vez, en demasía, en su homenaje de 1990 (¡esos arreglos!); Ibrica Jusić lo actualizó para su Amanet de 2003; el propio Safet Isović despeinó, en directo, a miles de espectadores al interpretarla en su histórico concierto de Zetra… Hoy en día, decenas de niños la vienen interpretando en los incontables castings de los numerosos programas televisivos de futuras promesas de la canción, y hasta el mismísimo arzobispo de Sarajevo, el cardenal Vinko Puljić, suele arrancarse con ella en algunas fiestas de guardar.

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