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Por César Campoy.

Sin Jozo Penava, el Sevdah moderno, el surgido de las entrañas de Radio Sarajevo, no sería el mismo. Junto a otros maestros del género, el de Palež trabajó con las figuras máximas desde todas las vertientes: la compositiva, la interpretativa, la de los arreglos, la de la dirección… Considerado uno de los fundadores y pioneros, precisamente, de Radio Sarajevo, dirigió su orquesta y brindó, a la fiel parroquia, composiciones como U baštici, kraj bijele ružice, Bere cura plav’ jorgovan, Sjetuje me majka, Po mojoj bašti zumbuli cvjetaju, Na teferič pošla nana, Sarajevo, behara ti tvoga (junto a Zaim Imamović) o una Haj, sa prozora que vendría a ser la madre de nuestra Gledala sam sa prozora. Aquella vio la luz en 1962, vía Diskos, en un magno epé en el que una joven Beba Selimović se lucía de lo lindo, a partir de la interpretación, además, de una Put putuje Latif-aga, que abría el disco, además de los kolos Kruševačka Petorka (de Radojka Živković) y Banjski Čačak. También se inspiran, en ella, otras adaptaciones como aquella Čekala sam kraj prozora ejecutada por el dúo integrado por Gordana Runjajić y Živka Đurić que, en 1975, se marcó una destacada revisión con la ayuda de la orquesta dirigida por Žarko Milanović.

Vida, en 1972

Poco antes, en 1972, Vida Pavlović, una de las consideradas reinas de la música romaní en Yugoslavia, se ponía en manos de Ismet Alajbegović Šerbo para grabar el sencillo compuesto por nuestra protagonista de hoy, y Ljubavi mi daj (del propio Ismet y Safet Kafedžić). Aquella interpretación de la cantante serbia, nacida en Futog, es de una calidad indiscutible, y se vendió como rosquillas. No obstante, nosotros nos quedaremos con la que registró unos años después, en 1981. Bajo la batuta de Budimir Jovanović y del sello PGP RTB, Vida construyó un elepé, producido por Dobrivoje Ivanković, en el cual combinaba unos pocos temas tradicionales como Snijeg Pade, drumi zapadoše o Siroče sam, con creaciones de los hermanos Đuro Boljanović e Ilija Boljanović, Zorica Đuđić, Rade Vučković, Milan Vasić y el propio Jovanović.

Vida, en 1981

A partir de una orquestación moderna, pero, hasta cierto punto, respetuosa con la esencia, el equipo idea un proyecto que, en la ejecución de Gledala sam sa prozora encuentra uno de sus momentos más logrados. De manera pausada y con tempo claramente marcado, unos arreglos repletos de pinceladas brindadas por insistentes cuerdas ofrecen una hipnótica introducción que da paso a una Vida que desmenuza esta tierna historia, titulada Observé desde la ventana (a partir de un texto sensual que habla de escalar una pared, a través de sus trenzas, para llegar hasta la amada para, así, besar y acariciar sus blancos senos), segura, sabiéndose poseedora de un registro personal y un estilo vistoso, que le permiten jugar y modular a su antojo. En definitiva, cuatro minutos de llanto festivo adornado con constantes soplos instrumentales que tienden al barroquismo, para un tema cuyo punto fuerte, sin duda, radica en el ritmo en el cual se asienta.

La puesta al día, con Halka

Como cabría esperar, no fueron los homenajes vistos hasta ahora los únicos que recibió esta Gledala sam sa prozora. Zehra Deović, con quien Penava trabajó en muchas ocasiones, también quiso decir la suya, y, este siglo XXI, vio nacer una elegante y dignísima revisión de la mano de Halka. Se incluyó en su primer larga duración, homónimo, publicado en 2013 por Gramofon. En ella, Božo Vrećo y los suyos elogiaban, con tesón y acierto, el legado de un Jozo que, por supuesto, también llegó a grabar alguna que otra referencia de su querida criatura.

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