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Por César Campoy.

Nos hallamos ante una pieza interpretada en numerosas ocasiones por grandes del género, pero hemos decidido recuperar la revisión que de ella hicieron las gentes de Dertum, ya no solo por el valor histórico y simbólico del hecho en sí, sino por plantear un acto de justicia. La gestación y existencia de esta formación, integrada por las voces de Aida (Sarajevo), Farah (Zenica) y Maida (Odžak); las guitarras de Admir (Mostar), Benjamin (Doboj) y Erol (Sarajevo), y la percusión de Marian (Ljubljana), entre otros miembros y elementos, tiene cierto toque de sentimentalismo y romanticismo. Más que nada porque los orígenes de este grupo nos trasladan a los últimos meses de la Guerra de Bosnia-Herzegovina, en 1995. En concreto, a un centro de refugiados de Ljubljana (Eslovenia). En una de las habitaciones de un edificio, unos jóvenes, aburridos y nostálgicos de su tierra, comienzan a recuperar viejos sones tradicionales sin más (ni menos) instrumentos que sus propias voces y alguna guitarra. Con la incorporación de nuevos miembros de, como hemos apuntado, diferentes puntos de la región, nace Dertum. Sin temor a equivocarnos, es posible que este combo sea uno de los primeros en estar integrado por músicos de nueva generación, y tratar de darle un nuevo aire a la sevdalinka.

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Dertum, en vivo

Con el paso de los años, para algunos de los consagrados pioneros del nuevo Sevdah, la figura de Dertum es respetada, ya no tanto por su depurado estilo, sino por su desinhibida filosofía y esperanzador optimismo. Muchos de ellos sintieron, en 2006, el fallecimiento de una de sus piezas clave, Farah Tahirbegović, a la edad de 33 años. El legado de esta agrupación musical, como ya sabrán, integrado por un grupo de jovencísimos y valientes amantes de la música, admirados por su desparpajo y frescura, quedó registrado en un par de grabaciones: Dertum Live, editado en 1996, y Vezak Vezla, que vio la luz en 1998.

Por lo que respecta al tema que nos ocupa, Snijeg pade na behar na voće, nada más escucharlo, adivinarán que nos encontramos ante una pieza eminentemente festiva y tremendamente popular. Surgida de la tradición histórica balcánica, es difícil localizar su primera referencia discográfica, aunque ya en 1969 es posible encontrar una pista interpretada por Šerif Manko. En la cosecha sonora de Dertum, esta bella sonata forma parte del disco en vivo ya mencionado, grabado en el KUD France Prešeren, un espacio cultural de la capital de Eslovenia.

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La banda, en directo

La traducción del título de este mítico tema vendría a ser algo así como La nieve cae en la flor, en la fruta. Construido a partir, en algunos pasajes, de ciertas metáforas (el propio título podría ser considerada una de ellas), el texto viene a decirnos que no seamos mojigatos, y que dejemos que cualquiera trate de amar a quien quiera. En cuanto a la interpretación que nos ocupa, sin duda, las hay mucho más depuradas, mejor registradas (seamos conscientes de los medios con que contaba el grupo, y su carácter, casi, amateur), pero, como hemos avanzado, hemos seleccionada ésta por su tremendo simbolismo, y porque está ejecutada con un grado de espíritu festivo y optimismos evidentes. Un par de guitarras y una percusión son suficientes para acompañar una voz, hasta cierto punto, fatigada, en plena orgía musical, compartida con un público completamente entregado, que también se une cantando y (obedeciendo lo que desde el escenario se le pide) dando palmas. Las transiciones son cubiertas con unos solos prácticamente idénticos a la introducción instrumental del principio, y el último de ellos desemboca en el final.

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El maestro Polovina

Efectivamente, aparte de la de Šerif Manko, existe cierta variedad de revisiones de este clásico, repartidas a lo largo de la recta final de la segunda mitad del siglo XX, y principios del XXI. El doctor Himzo Polovina editó una a mediados de 1980, prueba irrefutable de su característica voz suave e hipnótica. Otra grande del género, Zehra Deović, había hecho lo propio unos años antes, en 1976, acompañada del virtuoso del acordeón Ismet Alajbegović Šerbo, así como por la Orquesta de la Radiotelevisión de Sarajevo, en una interpretación en la que, tal vez, el maestro Ismet decidió tirar, demasiado de su instrumento, creando una línea melódica que parece no acabar.

Con su arrollador chorro de voz, Meho Puzić también quiso rendir homenaje a esta composición a principios de los 90, aunque han sido dos de los artistas encargados de renovar con más éxito el género, los encargados de, en las últimas décadas, dotar a este Snijeg pade na behar na voće de una personalidad diferente a la de su concepto más originario. En primer lugar, la formación original de Mostar Sevdah Reunion que, en su disco de estreno, homónimo, dio buena cuenta de grandes piezas de lo Sevdah y, por supuesto, de ésta que nos ocupa, a partir de ese estilo peculiar, fusionado con la vertiente más pop y comercial de los sones jazzísticos. En segundo, y finalmente, el revolucionario Damir Imamović ‎que, en su disco en directo de 2011, Svrzina Kuća, se marcó una arrebatadora, profunda y sentidísima versión, con evidentes modificaciones (Damir tituló el tema Al Amira Al Andaluciyya-Snijeg pade na behar na voće) y unos evidentes toques flamencos, que acompañan esas tradicionales variaciones vocales, muchas veces basadas en la improvisación, que el menor de los Imamović suele frecuentar. Una verdadera delicia, y un agridulce y dramático homenaje a un tema que, en esencia, parecía eminentemente optimista. La magia de lo Sevdah.

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