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Por César Campoy.

El matrimonio entre el Sevadh y el celebérrimo escritor bonio Safvet-beg Bašagić (también conocido como Mirza Safvet) es uno de los mejor avenidos de la historia del género. Suyas son las letras, sin ir más lejos, de piezas como Evo ovu rumen-ružu, Na prijestolju sjedi sultan o Što je život. Pieza fundamental de la intelectualidad balcánica y musulmana de la época, y pluma depurada, la figura de Safvet es venerada en la región debido a su condición de persona erudita que, además, presidió el parlamento bosnio y ejerció de responsable del Museo Arqueológico de Sarajevo en la década de los 20 del siglo XX. Por si esto fuera poco, su colección de manuscritos islámicos y libros impresos, de los siglos XII al XX, propiedad de la Biblioteca Universitaria de Bratislava, es digna de admiración.

Safvet, el grande

A lo largo de la historia, muchas han sido las voces que se han puesto al servicio de un Sini, sini, sjaj mjeseče que, como no podía ser menos, se inspira en uno de los escritos del literato. Nosotros hemos reparado en una de las interpretaciones llevadas a cabo por la cantante serbia Anica Jocić, muy activa durante las décadas de los (sobre todo) 60 y 70 del siglo pasado. Buena parte de su cosecha se centró en piezas tradicionales de su país. No obstante, también se atrevió, sin problemas, con composiciones originarias de otros territorios yugoslavos y, en especial, de Bosnia-Herzegovina. Publicó con sellos como Diskos, Jugoton, Beograd Disk o PGP RTB, y además de temas históricos también grabó creaciones de Miodrag Todorović, Živorad Milosavljević, Borivoje Stepanović, Dragiša Nedović, Milisav Pavlović, Milija Spasojević, Dragoljub Šunderić, Mića Milutinović, Petar Tanasijević, Dragan Jovanović, Dragoljub Sinđelić, Dragan Beljin, Marija Pijevac, Radojka Živković, Mladen Nikolić, Ratomir Ivanović, Dragoljub Kitić o Kruna Janković, y compartió estudio con vocalistas y músicos como Mile Ivanović, Pavle Stefanović, Tomislav Dobrić, Žarko Milanović, Mile Urošević, Bogdan Kojović, Živomir Jovanović, Zoran Pejković, Ilija Spasojević o Đorđe Negovanović. Además, también se lanzó al asunto compositivo ideando la melodía de piezas como Bolničarka, Žbunjići y Što ne odeš nesrećo od mene (con textos de Dragiša Milojković).

Anica, en 1970

Pese a todo ello, eso sí, el nombre de Anica, de manera inexplicable, no figura en los listados de vocalistas más recordados en la región, por lo que considerábamos que esta podría convertirse en una buena excusa para reivindicar un buen hacer que, en muchas ocasiones, como en el caso que nos ocupa, no acabó viendo la luz de manera oficial y prensada en vinilo. Así pues, esta interpretación del Sini, sini, sjaj mjeseče, cuya fecha exacta se desconoce, forma parte del archivo de Radio Belgrado. En ella, la Jocić se hace acompañar, como era de prever, por la orquesta del ente, dirigida por el imprescindible Vlastimir Pavlović Carevac, pieza fundamental de aquella empresa pública de comunicación. La historia, que cuyo título podríamos traducir al castellano como Brilla, brilla, luna radiante, es una más de las variaciones existentes en torno al escrito original de Bašagić. A grandes rasgos, la joven Zlata le pide a la luna que brille con fuerza para ver quién está frente a su palacio. Y, en este caso, el mensaje llega a la perfección, debido a la interesante comunión lograda entre Anica y la orquesta dirigida por Vlastimir. Entran los violines con una delicadeza que arropa al oyente de inmediato. Todo huele a serena melancolía. Es entonces cuando Jocić dice la suya con una tranquilidad asombrosa, alargando las frases de manera angelical, a partir de un grado de afinación casi perfecto. En ningún momento, los instrumentos buscan molestar. En ocasiones, de hecho, parece que dejan de sonar. Pavlović y los suyos plantean unas transiciones que huyen de lo abrupto y viven de la bella modestia. Menos es más, pensaría, seguro, el afamado músico.

Radmila Jagodić

Como adivinarán, no fue este el único homenaje realizado a una pieza tan especial. A lo largo de la historia se han atrevido con ella voces masculinas (las menos) como las de Zaim Imamović, y femeninas como las de Ivanka Stefanović, Zehra Deović, Nadežda Cmiljić, Beba Selimović, Zekija Čuturić, Zumra Mulalić (en los archivos de Radio Sarajevo perdura una digna versión en la que se hace acompañar de los acordeones de Alajbegović y Jovica Petković), Radmila Jagodić (en su epé encabezado por Ne znam majko y editado por PGP RTB en 1964) o Branka Stanarčić (en el elepé homónimo publicado en 1978 por Diskos).

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