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Photo: Bajro Beganović

 

Damir Imamović: “Odio repetirme”

 

Tras varios discos en solitario y en formato trío, Dvojka supone el segundo trabajo de Damir Imamović con su proyecto Sevdah Takht (a la banda, formada por Nenad Kovačić e Ivan Mihajlović, se ha incorporado la violinista Ivana Đurić). Grabado en los estudios SONO Records de Praga, producido por Chris Eckman y publicado por Glitterbeat Records, supone un nuevo paso adelante del artista de Sarajevo, uno de los máximos representantes del llamado Nuevo Sevdah.

 

Es posible que yo esté avanzando demasiado rápido y que todas las fases de esa evolución no se puedan percibir correctamente, pero… no puedo hacerlo de otra manera…

Al final, dejé de obsesionarme con lo que fue alguna vez Sevdah. Ahora, mi pregunta principal es qué puede serlo

Creo que ha llegado el momento de que el artista comience a usar su cerebro y vuelva a repensar el género

 

By César Campoy.

Dvojka significa muchas cosas nuevas: Nuevo sello discográfico, nuevo productor, más canciones tuyas. ¿Qué representa este disco en tu carrera?
-Es difícil decirlo. Pregúntame esto cuando ambos tengamos 70 años. Por ahora, parece que es lo más importante que he hecho a lo largo de mi carrera. Diversas reseñas en medios internacionales han hecho especial hincapié en él. Y tienes razón: muchas cosas nuevas a la vez.

-¿Qué ha supuesto la incorporación de Ivana Đurić para el proyecto Damir Imamović’s Sevdah Takht?
Ivana es una extraordinaria violinista. Creo que es la mejor solista de la escena contemporánea del Sevdah, y que lo mejor de ella está por llegar. Ella ha aportado a la banda, al mismo tiempo, lo tradicional ([los años dorados de] Radio Sarajevo), aquel sonido de los años 50, así como una expansión imaginativa de ese estilo hacia aquello que me gusta hacer con toda esta tradición.

-Da la sensación, en comparación con el anterior disco de Damir Imamović’s Sevdah Takht, que el estado de ánimo del proyecto tiene más que ver con la calma, la reflexión. Hay más serenidad en este trabajo, sobre todo, a nivel interpretativo. ¿Es así?
-Puede ser. Hay algunas canciones más lúdicas (Sarajevo, Lijepi Meho‘), pero estoy de acuerdo en que hay algo de serenidad en él. Creo que nuestro productor Chris Eckman nos ha ayudado a relajarnos en el estudio, y ha actuado como nuestro guardián de la puerta durante un tiempo, para que pudiéramos sacar lo mejor de la tradición e inyectar nuestras propias cosas en ella.

-En relación con este tema, ¿es posible que Đurić haya contribuido a aportar ese mayor nivel de serenidad interpretativo, y que la percusión de Nenad Kovačić juegue un papel más relajado, menos visible que en el primer disco o, incluso, en los directos?
-Existe una diferencia con respecto al primer disco [de Sevdah Takht Damir Imamović’s]: antes éramos un trío, y todos teníamos más espacio. En el formato de cuarteto necesitábamos repensar nuestros espacios individuales y creo que ha sido un ejercicio muy saludable.

-¿Tienen Ivana, Nenad e Ivan libertad absoluta a la hora de trabajar contigo, o tú marcas unas pautas?
-Sí, trato de proporcionar un espacio para ellos. Nunca quise tener a músicos tan sólo “llenando el espacio” cuando no canto. Sevdah Takht Damir Imamović’s es una banda, no un cantante acompañado de algunas personas intercambiables. A veces las ideas para los arreglos salen de todos nosotros cuando improvisamos o ensayamos, a veces las traigo yo, a veces ambos.

-Tú eres una persona muy inquieta. Tus proyectos han sido varios en todos estos años. Ha habido mucho cambio. Un segundo disco de Damir Imamović’s Sevdah Takht ¿significa que, definitivamente, has encontrado la fórmula, el formato, para mostrar tu arte?
-Estoy muy contento con la banda y hacia donde vamos. Me encanta el formato en solitario y lo volveré a frecuentar de vez en cuando. Pero la banda es lo principal. Creo que esta música necesita unidades en las que la gente pueda desarrollar ideas durante más tiempo. Eso supondrá que vayamos creciendo como músicos y artistas.

-¿De dónde viene esa continua pasión por el cambio y la evolución? ¿Hay algo de miedo, incluso a nivel personal, a quedarse estancado?
-Sí. Odio repetirme. No creo que esta música necesite repetirse. Hemos tenido suficiente de esto a lo largo de la historia del género, y el resultado es un rico archivo de la radio pública de Sarajevo. Sé que nuestra escena actual no es tan grande, y es posible que yo esté avanzando demasiado rápido y que todas las fases de esa evolución no se puedan percibir correctamente, pero… no puedo hacerlo de otra manera…

-Hablemos de esa faceta de compositor. Eres una de las pocas personas del considerado Nuevo Sevdah que, definitivamente, ha perdido el miedo a componer temas propios. ¿Es una decisión que te costó mucho tiempo tomar?
-Comencé a hacerlo tímidamente. Mi primera composición fue la melodía de Dva se draga, en 2007. Desde entonces, fui animándome y los últimos discos están llenos de composiciones propias. Llevó mucho tiempo, y no me arrepiento de ello. Se necesita tiempo para aprender el idioma y para encontrar tu lugar en él.

-¿Eres muy exigente cuando estás creando?
-Los trabajos teatrales me han enseñado a ser menos estricto. Tienes que sucumbir a lo colectivo y dejar que algunas cosas pasen, incluso si no estás completamente satisfecho, porque eso es lo que el proceso exige. Eso me enseñó mucho a la hora de enfrentarme a la escritura. Sin embargo, cuando grabo mis propias canciones soy muy estricto en cuanto a lo que significan para mí, para la banda, para la música.

-Has compuesto (Pjevat ćemo šta nam srce zna) para Amira en su último disco (Damar). ¿Qué diferencias estableces a la hora de crear para ti o para otro artista?
-Sí. He escrito una canción para ella, y creo que es exactamente la canción que ella necesitaba. No soy el típico compositor profesional que tiene constantemente un montón de canciones para ofrecer. Trabajo lentamente, necesito la imagen completa, la comprensión del intérprete, su visión de lo que quiere decir. Lo peor es escribir para alguien que no sabe hacia dónde va. Amira está muy concentrada y ambos nos entendemos muy bien. Comenzamos nuestras carreras, más o menos, al mismo tiempo, y ambos hemos tratado de emancipar esta música de esa actitud de “cafe society”. Creo que esta lucha todavía la estamos librando.

-¿Qué parámetros utilizas a la hora de componer y plantear cada uno de tus trabajos? ¿Cuáles son los elementos (temáticos, sonoros, estructurales) mínimos que debe cumplir una sevdalinka?
-No utilizo “parámetros”. Cuando practico, cuando enseño, cuando actúo, utilizo elementos estándar de estilo: escalas influenciadas por el mekam [el maqam es una herramienta de improvisación basada en un sistema, originaria de la música tradicional árabe], ritmos típicos, armonías. Pero cuando compongo, trato de olvidar todo esto. Cuento con mi subconsciencia para mantenerlo todo dentro del marco del Sevdah. A veces funciona, a veces, no. A veces escribo algo que siento que no es suficientemente “Sevdah”, pero cuando lo toco a la banda, ellos escuchan una melodía bastante tradicional. La audiencia, también: he sido alabado por cantar “buenas cosas tradicionales” en casos en los que realmente las escribí, y maldecido por “exagerarlo” al tocar algo totalmente tradicional. Al final, dejé de obsesionarme con lo que fue alguna vez Sevdah. Ahora, mi pregunta principal es qué puede serlo.

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Sevdah Takht in Prague. Photo: Amer Kapetanović

-Tú vendrías a representar el aspecto más intelectual, erudito, científico del Nuevo Sevdah. ¿Crees que es imprescindible partir de esas bases de estudio, históricas, a la hora de tratar de construir el Sevdah del futuro?
-Durante mucho tiempo la dimensión intelectual ha estado ausente en esta música. El pensamiento empresarial fue construido por los académicos (etnomusicólogos y gente de la teoría literaria por igual), y los músicos se limitaban “sólo” a tocar. Creo que ha llegado el momento de que el artista comience a usar su cerebro y vuelva a repensar el género. Esa es la revolución más importante. Esa es la razón por la cual yo no me veo como un “académico” (además, no tengo una posición académica, no pugno por un título académico, soy un músico profesional tratando de ganarse la vida con sus conciertos). Soy un “tío del  Sevdah”, y como “tío del Sevdah” estoy repensando este género. Me niego a excluir la dimensión intelectual del proceso creativo y adopto una perspectiva de “outsider” hacia el género. ¡¿No es extraño que las “cosas más conocidas sobre el Sevdah” sean automáticamente proclamadas como un acercamiento (académico, científico, periodístico) de un “outsider”?! ¿Por qué no puedo saber estas cosas como un “tío del Sevdah”? ¿Entiendes mi problema con esto?

-¿Resulta sencillo combinar ese elemento de investigación, intelectual, con el elemento que surge de la pasión, del corazón, del alma, de lo irracional?
-Esta pregunta es muy interesante. Mi comprensión es que lo mental es siempre emocional. No veo la división. Por ejemplo, las barreras mentales son frecuentemente emocionales, y conozco a muchas personas que se niegan a ver lo obvio porque son emocionalmente incapaces de manejarlo. Prácticamente, se puede llamar emocional o intelectual, el resultado es el mismo. El Sevdah es un gran entrenamiento en este sentido: tienes que ser capaz de llorar con tu mente y pensar con tus dedos sudorosos. Si no entrenas esto, no eres más que un otro intérprete “de moda”: bonito pero irrelevante.

-¿Por qué hay tan poca gente que se atreva a componer nuevas sevdalinkas? ¿Hay demasiado miedo a la crítica de los tradicionalistas?
-No. Nosotros sabemos más acerca de esta tradición que la mayoría de los conservadores. Por el contrario, veo a muchas personas tratando de componer al “estilo tradicional bosnio” o al “estilo sevdalinka” y les desilusiona, después, que no se les reconozca como “Sevdah”. Simplemente, se necesita mucho tiempo para aprender el idioma de esta música y no muchas personas se toman ese tiempo.

-Has demostrado que la sevdalinka puede tener un elemento reivindicativo con letras como la de Sarajevo. ¿Hasta qué punto puede el Sevdah ayudar a hacer, de éste, un mundo más justo, a despertar conciencias?
-Realmente, no lo sé. Los más jóvenes reconocen los impulsos de estas canciones. Sienten que tienen un aliado en la cultura popular. ¡¿Tal vez eso sea suficiente para que se produzcan pequeñas revoluciones de mentes?! No lo sé. He introducido, en mis letras, muchos temas nuevos que el Sevdah nunca manejó y eso ha confundido a mucha gente. Se tragaron mis arreglos abstractos después de diez años, se tragaron mi actitud política “non-folkish” izquierdista, pero no estoy seguro de cómo van a manejar, a largo plazo, mi cambio de enfoque del Sevdah. Ya veremos. La gente conservadora siempre odiará las cosas nuevas, y los progresistas, a veces, no pueden reconocer que el cambio está llegando…

-¿Son el arte y la cultura las dos únicas esperanzas para que, definitivamente, Bosnia-Herzegovina pueda despertar y escapar definitivamente de ese pesimismo, y del estancamiento en que se encuentra?
-Los individuos y los pequeños colectivos son la prueba de que no todo es pesimismo y estancamiento. Aparte del arte y la cultura, hay también algunos buenos ejemplos en otras industrias. Pero, para que se produzca un cambio general, la política real tiene que hacer su parte.

-¿Qué tiene que cambiar para que Bosnia-Herzegovina pueda tener, finalmente, una sociedad civil fuerte?
-Para serte honesto, no tengo nada interesante que decir sobre eso…

-Se habla mucho de la proyección del Nuevo Sevdah, de la “Edad de Oro del Nuevo Sevdah”, pero ese Nuevo Sevdah está a punto de cumplir dos décadas de vida. ¿No corremos el riesgo de que, si seguimos repitiendo modelos y estructuras, acabemos quedándonos estancados? Estoy hablando (y no es tu caso) de seguir utilizando los mismos parámetros estilísticos a la hora de grabar, disco tras disco; de seguir basando esas grabaciones y el repertorio, únicamente, en canciones clásicas, y no buscar algo más de originalidad. ¿No puede llegar a ser, todo esto, perjudicial para el futuro del género?
-Sí. Tanto por los intérpretes, como por aquellos que proporcionan la infraestructura para el Sevdah (emisoras de radio, académicos, críticos). Simplemente, no se dan cuenta de cuán grande ha sido el trabajo realizado en las últimas dos décadas por individuos que crearon este nuevo movimiento. En su mayoría están desinformados, sin ninguna perspectiva internacional, no siendo capaces de valorar la música que se está creando sin la prensa extranjera que proporciona el contexto para ellos. Los artistas más jóvenes, a menudo, ven el Sevdah como un depósito de “nuevas canciones antiguas”. Tan pronto como su audiencia se cansa de las 10 sevdalinkas con las que comenzaron, se cambian al pop o al folk. Esa falta de conciencia de que el Sevdah es el género en el cual necesitas tener (como hablábamos antes) también una dimensión “intelectual”, que necesitas que pase un tiempo para dominarlo, que casi murió como género en los 60 y los 70 del siglo XX. Y están a punto de intentar matarlo de nuevo (convirtiéndolo en pop-folk, en una porquería eurovisiva). No son conscientes de ello, pero los conservadores son los líderes de este movimiento que quiere matar el arte del Sevdah.

-Afortunadamente, el Sevdah cada día tiene más proyección internacional, y cada día hay más gente que lo descubre y disfruta. ¿En qué momento o fase se encuentra el género, tanto a nivel local (Bosnia-Herzegovina, Balcanes) como externo?
-A nivel local, vivimos una lucha con la falta de infraestructuras, y esa batalla suele ser ganada por las estrellas de turbo-folk. Eso es lo que la gente suele escuchar, y el Sevdah se está convirtiendo, cada vez más, en una forma artística para una audiencia minoritaria. A nivel internacional, algunos de nosotros estamos teniendo grandes avances en nuestras carreras. No puede haber una promoción seria del género a nivel internacional, sin fondos estatales, y no veo que esto suceda de manera sistemática.

-Bajo tu punto de vista, ¿qué nombres van a marcar el futuro del Sevdah?
-Es difícil de decir. Amira está aquí para quedarse, seguro, pero no estoy seguro de que ella quiera ser sólo “una cantante de Sevdah”. Ya veremos. En los últimos 10 años, la escena ha cambiado completamente, y muchos proyectos populares dejaron de tocar Sevdah (o música en general). Es pronto para saberlo.

-Estudioso del Sevdah, instrumentista, cantante, compositor, incluso productor. ¿La figura de tu abuelo (Zaim Imamović) es la que marca tu senda?
-El arte consiste en imitar el proceso, no el resultado.

-A nivel interpretativo (instrumentista, cantante…) ¿cuál crees que sigue siendo tu punto débil? ¿En qué crees que debes seguir trabajando de una manera más intensa para mejorar?
-Todo. A veces, trabajar con el ritmo te ayuda a respirar, a veces el trabajo de composición te ayuda a comprender las letras. Esa es la razón por la cual todavía estoy tratando de trabajar en todos los campos.

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Tambur. Photo: Amer Kapetanović

-¿En qué trabajas, a corto, medio y largo plazo?
-Mi mayor esfuerzo se centra en trabajar simultáneamente en el lado creativo y de negocios de mi aventura en el Sevdah. Hay tanto trabajo en promoción, viajar, encontrar plataformas apropiadas para tu música, mientras, al mismo tiempo, tienes que ensayar y mantenerlo en un nivel creativo interesante. Por otra parte, mi proyecto a largo plazo también tiene que ver con un instrumento, el  “tambur” que me han hecho dos excelentes luthiers: Ćamil Metiljević y Mirza Kovačević. Grabé Dvojka con él, y actualmente estamos haciendo una nueva versión de él. Mi sueño es (re)conectar el mundo sónico del saz con el mundo sónico de la banda y los arreglos orquestales. En el campo del canto, mi proyecto a largo plazo es tomar los elementos más interesantes a nivel melismatico [la técnica mediante la cual se cambia la altura musical de una sílaba mientras se canta] y en otros aspectos, del Sevdah, y tratar de ir más lejos desarrollándolos: en la improvisación, en nuevas composiciones…

 

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