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Por César Campoy.

Damir Imamović, Edvin Hadžić y Vanja Radoja llegaron, a principios de noviembre de 2007, a las instalaciones del OKC Abrašević de Mostar, para realizar una serie de tres conciertos que acabarían formando parte del segundo cedé (no comercializado a través de los cauces habituales, y casi imposible de conseguir) del trío. En ese momento, el proyecto llevaba menos de dos años funcionando. Unos catorce meses antes, había visto la luz Svira standarde / Plays standards, su primera referencia, repleta de homenajes a clásicos del género. No obstante, Damir soñaba con ir más allá; con exprimir todas las posibilidades que fueran capaces de demandar aquellas vetustas piezas, pero, también, con construir nuevas melodías que, con los años, acabaran siendo integradas en el legado sonoro del Sevdah.

Damir2008

Histórico directo.

Así pues, un buen día, revisando un ejemplar del volumen Muslimanske sevdalinke, de Mihajlo Milanović (publicado, en Sarajevo, en 1906), se topó con una poesía que llamó su atención. El tercero de la saga de los Imamović quedó tan prendado de aquel texto, que decidió crear una melodía en la cual pudiera mecerse. Nació, así, Dva se draga, una de las primeras aventuras compositivas de Damir, que avanzaba hasta dónde sería capaz de llegar, tan solo, pocos años después, a partir de creaciones, ya, totalmente suyas. Un tema que, inmediatamente, el artista consideró que debería formar parte del repertorio mostarense, y que, dos años después, en 2010, debería integrarse, tanto en su primer disco en solitario (el Damir Imamović, editado por Gramofon), como en el documental Sevdah, dirigido por Marina Andree Škop.

Damir2010

Damir, solo

El título de tan bello poema vendría a significar algo así como Dos amantes, y desmenuza la triste historia de un amor imposible entre dos jóvenes que mantuvieron su relación en secreto hasta que dejó de serlo. En ese momento, los padres los separaron para que nunca más volvieran a verse. Un día, el joven envió un mensaje a su amada, a través de una estrella: “Querida, muere el sábado a última hora, y yo lo haré el domingo al alba”. Así lo hicieron ambos, y fueron enterrados juntos, con sus manos unidas y, en ellas, depositadas verdes manzanas. Poco tiempo después, sobre la tumba del muchacho nació un pino; sobre la de su amor, una rosa roja. Rosa roja que acabó entrelazándose con el pino. Tan dramática epopeya, Damir es capaz de arroparla con una melodía angustiosa y descorazonadora, pero de una belleza que produce escalofríos. Tan solo acompañado de su guitarra (que ejerce las funciones de saz), Imamović casi susurra las estrofas y roza lo épico a medida que tan agridulce final se acerca. Entre medias, un largo solo con mucho de improvisación y de aires flamencos orientales. En definitiva, savia nueva, sentida y de calidad, para el Sevdah del siglo XXI.

A finales de abril de 2020, el joven Adem Mehmedović publicaba, en su canal de YouTube, una emocionadísima revisión, a voz y piano y de más de siete minutos, registrada en vivo (sin público, debido a las restricciones causadas por la COVID-19), en el Kulturni Centar de Novi Pazar.

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