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Por César Campoy.

Ni hubo ni habrá un tocador de saz como Selim. Su personalísima manera de rasgar el instrumento, propia del guitarrista roquero más despiadado y salvaje, convierten a este oriundo de la aldea de Janja, cerca de Bijeljina, en un ser único, inimitable e inabarcable. Bien en solitario, bien acompañando la voz de Emina Zečaj, Himzo Polovina o Muhamed Pašić Mašura, Salihović representa la opción más pura y auténtica de la sevdalinka primaria, multiplicada por mil cuando es él mismo quien adopta el papel de cantante. Pese a que su repertorio no era escaso, sí lo son sus referencias editadas oficialmente, aunque los archivos de Radio Sarajevo atesoran un buen puñado de sus míticas interpretaciones. Una de ellas es esta Ja pošetah Rahićkim sokakom (gramaticalmente correcto: “prošetah”), ejemplo supino del arte del Sevdah más elemental e indiscutible (no confundir, pese a los idénticos elementos textuales, con el popular Ja prošetah šefteli sokakom).

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Selim solo hay uno

La pieza, como indica su título, tiene su origen en la localidad de Gornji Rahić, pueblo del entorno de Brčko que, a su vez, linda con la zona de Bijeljina. En aquellos andurriales nació Selim, y allí vivió gran parte de su vida. De hecho, el artista también gustaba de lanzarse con otra composición muy celebrada por aquellos parajes: Tri Rahićke šetale sokakom. Así pues, el título en castellano de esta copla vendría a ser algo así como Yo paseaba por el camino de Rahić, y su texto está repleto de sensualidad, ya que, mientras nuestro protagonista deambula, las jóvenes recolectan melocotones. Es entonces cuando se produce una picarona conversación repleta de metáforas entre la fruta y el busto de las doncellas. Todo ello es construido por Salihović con una maestría brutal, a partir de esa voz cálidamente primitiva, acompañada por ese toque crudo que utiliza, como solo él sabe hacer, para acentuar determinadas frases, sobre todo, ayudado de esos celebérrimos cortes abruptos y gloriosas pausas que hacen de esta ejecución, prácticamente, insuperable.

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Con Emina Zečaj

Nosotros, por cortesía, mencionaremos otra interpretación de altura, la de Sulejman Džakić, pionero indiscutible nacido con el siglo XX, y autor de una embriagadora e hipnótica revisión de este clásico. En 1982, el propio Safet Isović, con la colaboración de Ismet Alajbegović Šerbo, registró una sentida versión en su disco Sevdalinke (Diskoton), bajo el título Ja prošetah, Hano (como también se le conoce). Como en otros homenajes, aquí también la letra varía levemente. Por cierto, si se topan con unas melodías idénticas, unos textos con ligeros rasgos similares y unos títulos como Za goricom, Hano o Za goricom, Jano, interpretados por figuras como Nikola Kolaković, Dragomir Majkić, Mile Petrović o el incomparable maestro Vukašin Jevtić, no se asusten. Se trata de piezas hermanas.

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