Home

Por César Campoy.

Okreni se niz đul-bašću es otra de esas joyas del género cuyos orígenes se pierden en el tiempo. Considerada una de las piezas más sentidas de lo Sevdah, como veremos, ha inspirado a muchos artistas. Entre ellos, a un Božo que, en el momento de registrarla, ya había conseguido una sonora repercusión en Bosnia-Herzegovina liderando un proyecto, Halka, del cual, al igual que de la abrumadora imagen y personalidad de su vocalista, ya hablamos largo y tendido en Sevdalinkas. Tras dos dignísimos discos que remozaban diversos clásicos tradicionales, en 2014, inmerso en una suerte de espiral de popularidad, sobre todo en los Balcanes, y presagiándose las buenas vibraciones que comenzaban a llegar desde otras partes de Europa, Božo decide lanzarse al vacío, en una demostración más de su gusto por la osadía y la aventura.

portada-disco

Un disco arriesgado

Bajo el amparo, como en Halka, del sello Gramofon, se refugia en el Muzički Centar Pavarotti de Mostar para, con la ayuda a la producción de (sí, de nuevo) Edin Zubčević, grabar un disco de 17 cortes, basados en el universo de lo Sevdah, eso sí, completamente a capela. Efectivamente, Vrećo, consciente de que, además de su imagen, su marca de la casa y mayor baza es su particularísima y bella voz, se la juega a una carta a partir de dramáticas y conmovedoras interpretaciones de piezas clásicas como Đaurko mila, Sinoć sam ti, Safo, Ostavljen sam već odavno o Il’ je vedro, il’ oblačno, así como composiciones propias como Znaš li da se svakog dana molim o Lejlija. El resultado, Moj Sevdah, es un disco repleto de vericuetos y sensibles punzadas.

El artista de Foča, en él, se desnuda de una manera brutal y, en ocasiones, brinda unas interpretaciones en la que exhibe, a la perfección, su magnífica técnica vocal y ese duende con el que ha sido bendecido. Lo hace, sin ir más lejos, con este Okreni se niz đul-bašću, una bella historia de ferviente declaración amorosa cuya primera estrofa podría traducirse como algo así: “Date la vuelta cuando estés paseando por el jardín de rosas. Date la vuelta y mírame, tú, la de la boca de miel, mis ojos oscuros, mi Zumra. Date la vuelta, mírame, y no te enfades conmigo“.

foto-bozo

Simplemente, Božo

Tamaña estampa es capaz de recrearla Vrećo a partir de una ejecución que, por momentos, corta la respiración, aguantando las notas hasta la extenuación, haciendo que su voz llore en algunos pasajes, ralentizando las frases marcando la transición entre esas mismas notas, y acentuando el vibrato con maestría y temple. Si a todo este buen hacer unimos el inconfundible registro vocal de nuestro protagonista, comprenderá el lector que, en esta ocasión, nos encontramos ante una interpretación absolutamente original e intransferible.

Ante tamaña creación, efectivamente, se han rendido, a lo largo de la historia del Sevdah, muchísimas leyendas del género. Sin ir más lejos, el maestro Zaim Imamović, a partir de una versión sentidísima.

zehra-epe

Zehra lo vio antes

Posiblemente, no obstante, una de las primeras referencias grabadas de las que tenemos constancia, fue la llevada a cabo por la gran Zehra Deović. El tema cerraba la cara A del epé, editado por Jugoton en 1964, que encabezaba Izmamilo sunce. Dos años más tarde, en 1966, Nedeljko Bilkić la incluyó en el epé que abría Izašla si draga iz sećanja. Tampoco quisieron dejar pasar la ocasión de enfrentarse a una composición que permite ofrecer tantas variaciones y colores, entre otros, Nedžad Salković, Zorica Brunclik (incluido en su elepé de 1977, Aj, mene majka jednu ima) o Meho Puzić.

En las últimas décadas, posiblemente fueron las gentes de Mostar Sevdah Reunion las primeras en recuperar este clásico. Lo hicieron, en revisión reposada, en su disco A secret gate, de 2003. Cuatro años después, Damir Imamović (por entonces en formato trío junto a Edvin Hadžić y Vanja Radoja), decidió incluir este Okreni se niz đul-bašču en su mítico directo Abrašević Live. En 2010, por otra parte, vio la luz otro de los discos clave del género, Zumra (¿pillan el guiño en el título del álbum?). En él, Amira Medunjanin  y la magnífica acordeonista Merima Ključo repasaban algunos clásicos. Entre ellos, efectivamente, éste que nos ocupa. Valía la pena recuperarlo hoy, ¿no creen?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s