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Por César Campoy.

Nacido en 1948, Nedžad Imamović atesora una impresionante carrera musical. Todoterreno, como su padre, Zaim, desde finales de los 60 del siglo pasado se incorporó a la familia sarajevita del Sevdah, y, desde entonces, ha ejercido de instrumentista, cantante y compositor, compartiendo estudio y escenario (sobre todo, como bajista y guitarrista) con la práctica totalidad de las figuras del género. De hecho, formó parte de la celebérrima Narodni Orkestar de la radiotelevisión de Sarajevo, por la que han pasado nombres como los de Ismet Alajbegović Šerbo, Jovica y Ratomir Petković, Slobodan Stančić, Miki Petrović, Spaso Berak o Dragan Kuliš, lo que convierte a Nedžad en un testigo de lujo de la historia contemporánea de la música popular bosnia. Siendo muy joven, ya comenzó a brindar sus creaciones musicales a artistas como Nusret Čerkić (más tarde, se añadirían a la lista Mujo Omanović, Meho Zekić, Pero Grepo, Mira Torbica o Ljubica Berak). Algunas de esas primeras composiciones fueron gestadas junto a Safet Kafedžić. Su padre, convertido en su principal mentor, también acudió a él, desde finales de los 60, para completar su repertorio. En 1970, de hecho, ambos ya compartieron el epé Prolaze dani (Jugoton), que incluía dos canciones de Nedžad (la que daba título al disco y Tebi pjevam), ideadas junto a Dušan Ristić y Kafedžić, respectivamente, además del Dva dječaka, de Jozo Penava, y la bella Čemu (više) srce da se nada, de Kafedžić y Zaim. Les acompañó, en aquella ocasión, la Narodni Orkestar de Jovica Petković.

Los primeros años de Nedžad

No obstante, Nedžad ya se había estrenado discográficamente, en 1969, con el sencillo Ne vraćaj mi prsten, mila (vía Jugoton y la Narodni Ansambl de Ismet Alajbegović Šerbo) y el epé Zašto si me mlada otrovala (con PGP RTB y la Ansambl de Omer Pobrić). Un año más tarde, ya andaba participando en el prestigioso festival de la canción de Ilidža, y publicando el sencillo compuesto por dos temas suyos: Lejlo, Lejlo y Budi moja (Beograd Disk). Su carrera continuó con algunos momentos interesantes, como cuando volvió a compartir referencia con su padre en el elepé Stara staza (Sarajevo Disk, 1983), bajo la producción de Risto Svirkov. Además, como el lector adivinará, los archivos de Radio Sarajevo están plagados de grabaciones realizadas por el artista. Una de ellas es la que ahora nos ocupa, Čudila se, aman, ja, posiblemente, ejecutada con la connivencia de la Tamburaški Orkestar RTV Sarajevo.

Con sus amigos de la Narodni Orkestar RTV Sarajevo

En cuanto al mensaje impreso en esta composición, que podríamos traducir como Se extrañaba o Se asombraba, existen diversos textos posibles aunque, a grandes rasgos, el más aceptado presenta la original idea de que al jardín en el cual se encontraba Zilhanuma  le resultaba sorprendente que la chica no coqueteara con un agá o un bey (títulos que ostentaban algunos gobernantes otomanos), sino que lo hiciera con un joven artesano. En la interpretación, Imamović mantiene el tipo de manera bastante digna. En la introducción, el pulso y púa es el encargado de marcar la melodía a seguir. Pronto, Nedžad se muestra seguro, y, en ocasiones, modula su voz con maestría. Teniendo en cuenta que esta pieza no se presta a demasiadas virguerías (hablamos de apenas una decena de compases), hay que reconocer que el segundo de tan histórica saga (el tercero es su hijo, Damir) sale bastante bien parado.

Safet, abrazado a una palmera

Podríamos englobar esta Čudila se, aman, ja en el listado de piezas habituales en cualquier repertorio de grandes éxitos de la sevdalinka. Muchos son los artistas que se han enfrentado a ella, teniendo en cuenta su potencial en vivo; esa energía que desprende. Uno de los primeros fue un jovencísimo Safet Isović. En 1959, nada más y nada menos, camino de convertirse en una leyenda del género, unió sus esfuerzos, precisamente, a la Tamburaški Orkestar de la radiotelevisión de Sarajevo, para realizar un sobrio homenaje. Inmediatamente, el cantante quedó prendado y abonado a tan regia pieza. A mediados de los 60 contó con el sexteto de Dušan Radetić para volver a grabarla y que formara parte del epé encabezado por Telal viče po Hercegovini (PGP RTB). Esta versión formó parte de su discografía en posteriores recopilaciones, aunque, en los años siguientes, siguió registrando versiones actualizadas de este clásico. En ellas se va apreciando cómo el chorro de voz de Safet va adquiriendo proporciones de abrumadora cascada. Al club de Čudila se, aman, ja se unieron otros grandes como el propio padre de Nedžad, Zaim. Lo hizo en varias ocasiones (con orquesta, con tamburica…) aunque, tal vez la revisión más conocida fue la que formó parte del elepé, de 1975 (PGP RTB), compartido con Boki Milošević. Ese 1975, curiosamente, apareció en el mercado el larga duración de Nedžad Salković, Snijeg pade drumi zapadoše (PGP RTB), en el cual el cantante, junto a la orquesta de Radojka y Tine Živković, decía la suya. Añadan a la lista, por cierto, también, nombres como los de Beba Selimović (en su Sve behara…, de 1981) y, ya en la recta final del siglo XX, a Marinko Rokvić (1989) o Sejo Pitić (1990).

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