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Dunjaluk. Foto: Marina Uzelac.
Dunjaluk. Foto: Marina Uzelac.

Dunjaluk: «En el Sevdah hay una rebelión que a menudo solo se expresa sutilmente, incluso enmascarada»

Ella, Dunja Bahtijarević, cantante y poetisa. Él, Luka Čapeta, guitarrista, productor y maestro. Ambos, valientes artistas amantes de todos los riesgos que la cultura es capaz de ofrecer al más osado. Su inquietud nata les obliga a vivir del inconformismo hasta fronteras insospechadas. Desde finales de 2019, con base en Zagreb, el dúo decidió adentrarse en el grandioso mundo del Sevdah. Sin límite alguno, y cabalgando en la experimentación más extrema, Dunjaluk están empecinados en darle varias vueltas de tuerca a un género que admite mil posibilidades. Con su primer disco homónimo (2022), desconcertaron al personal. Vrbas (2025), su segunda criatura, consolida su estilo y abre nuevas posibilidades. En sus propias palabras, Dunja se busca a sí misma en el Sevdah, y Luka busca el Sevdah en sí mismo. El resultado puede ser imprevisible. Veremos.

Por César Campoy.

La primera pregunta, no por previsible, deja de ser necesaria. ¿Cómo nace vuestra pasión por el Sevdah, y cómo deciden, una cantante y un guitarrista de Zagreb, sumergirse en un universo tan complejo?
Luka: Antes de que Dunja me propusiera tocar esta música, no tenía una opinión muy clara al respecto, ya que no conocía a mucha gente que la interpretara. Siempre fui fan de la música árabe, turca y de Oriente Medio, y a medida que he empezado a escuchar e investigar más a fondo, he encontrado muchas conexiones interesantes. Supongo que el verdadero momento de mi pasión llegó al comprender cómo esta música proviene de mi lengua materna y lo fácil que es conectar con su significado y sentimiento. Cuando Dunja y yo empezamos a trabajar en ella, las ideas comenzaron a fluir con facilidad y sentimos que habíamos abierto un nuevo y auténtico camino.
Dunja: Me interesó el Sevdah durante mucho tiempo, siendo de Bosnia y cantante, pero me llevó mucho tiempo encontrar colaboradores con ideas afines. No es fácil decir algo nuevo usando la tradición. Hay que ser capaz de deshacer todo lo que se ha oído antes. Cuando conocí a Luka, pensé que podríamos ser una buena opción, sobre todo porque él no estaba muy familiarizado con el Sevdah.

Existe la idea errónea de que el Sevdah es una música exclusiva de Bosnia y Herzegovina, mientras que el resto de Yugoslavia también cuenta con sevdalinkas reconocidas. Además, muchos de los músicos y cantantes históricos nacieron fuera de Bosnia y Herzegovina. Por supuesto, también Croacia ha dado, a lo largo de décadas, grandes intérpretes, compositores, instrumentistas y productores de Sevdah. Evidentemente, también sellos discográficos. Curioso que, en las últimas décadas, varios croatas hayan colaborado a la hora de reinventar el género: Ibrica Jusić, Dunjaluk, Nenad Kovačić (de Damir Imamović’s Sevdah Takht), por supuesto, la gran Josipa Lisac… ¿Cómo ha sido la relación histórica de la sevdalinka con Croacia?
L: Supongo que en la época de Yugoslavia y antes, las conexiones musicales entre los habitantes de la región eran más abiertas y fluidas; las canciones se cantaban libremente y se utilizaban como medio de comunicación. En Croacia, la sevdalinka es muy popular sobre todo entre las generaciones mayores. Nuestro interés radica en acercar esta música a los jóvenes de hoy, con la esperanza de tender un puente entre ellos y las generaciones anteriores. Creemos que el significado de estas canciones es profundo y atemporal, así que debe significar que existe un puente de comunicación allí, en algún lugar.
D: Estoy de acuerdo con Luka. Antes formábamos parte del mismo país, y el estado fomentaba la grabación y promoción de la música tradicional, por lo que los diferentes estilos pudieron llegar mucho más allá de sus zonas de origen. Pero, por supuesto, seguimos formando parte de un amplio círculo cultural que no tiene nada que ver con las fronteras nacionales, y es fácil reconocerse en la música que, de una forma u otra, no se considera «tuya». Creo que estas limitaciones carecen de sentido.

Uno de los aspectos más interesantes del Sevdah, es que, la misma sevdalinka puede variar, ya no dependiendo de la región en la que se interprete, sino que ya existen diferencias (por ejemplo, en la letra o el título) entre dos pueblos vecinos. ¿Resulta sencillo establecer diferentes tipos de sevdalinkas basándonos en el aspecto geográfico?
L: Como ocurre con muchas canciones tradicionales, viajan por estos países y regiones y se transforman para adaptarse a las diversas culturas. Sin embargo, todavía no soy un experto en los diferentes orígenes de la sevdalinka, así que dejaré que Dunja hable más al respecto.
D: Después de años de investigar con esmero cada canción que canto, empecé a perder interés en los aspectos etnológicos y etnomusicológicos de la música. Ahora me siento cómoda con un enfoque más artístico: dejarme llevar por una canción, ver qué me dice, a veces modificarla para que diga algo más claro o algo nuevo, situándola en un contexto que me resulte interesante. Puede que sea controvertido, pero siendo sincera, eso es lo que hago ahora.

Dúo Dinámico. Foto: Marina Uzelac.

Por el simple hecho de cómo abordáis el género, de cómo le dais una vuelta repleta de experimentación, ya tendríais todo el derecho de formar parte en el podio del Nuevo Sevdah. ¿Os sentís parte de ese movimiento que, desde finales de los 90 del siglo pasado, ha conseguido renovar la sevdalinka y darle un nuevo aire, además de convertirlo en un género con proyección internacional?
L: No necesariamente. Mi perspectiva personal es que este enfoque que utilizamos es muy ajeno a la gente de la región de los Balcanes, especialmente a la de Bosnia, simplemente porque la necesidad de preservar la cultura en su forma más reciente está muy presente. Cuanto más nos alejamos de la fuente, más se escucha y se entiende nuestra intención, o al menos, se disfruta, pero solo cuando usamos el álbum como referencia. En directo, la gente parece conectar fácilmente con el momento y la música. Para, finalmente, responder a tu pregunta, desde una perspectiva musicológica podríamos formar parte de este movimiento, pero en términos de cultura y reconocimiento en nuestra región, definitivamente aún no somos reconocidos como tales.
D: Me siento parte de ese movimiento porque nuestro enfoque podría describirse como una renovación del Sevdah. Al mismo tiempo, no lo veo necesariamente como un movimiento, porque no estoy segura de que nos influyamos mutuamente ni de que haya un interés o un objetivo común. Y, viviendo en Zagreb, no hay comunicación. En cuanto a lo que dice Luka sobre las expectativas del público, todavía no hemos tocado en Bosnia, así que no podemos saber cuáles son las reacciones ni cuáles serán. Estoy segura de que encontraríamos oyentes con ideas afines.

Hablamos de artistas como DertumMostar Sevdah ReunionDamir ImamovićAmira MedunjaninHalkaBožo Vrećo, Divanhana o, más recientemente, Igor Božanić. ¿Con cuál o cuáles de ellos os sentís más identificados?
L: En mi opinión, como artistas, todos bebimos de la misma fuente en cuanto al lenguaje musical. Sin embargo, las ideas e inspiraciones que nos inspiran son muy diferentes, especialmente las ideas sobre lo que hacemos con la música estéticamente y cómo la presentamos. Creo que esta es la belleza del Sevdah y su frescura al entrar en contacto con artistas de nuestras generaciones. Todos encontramos nuestro propio significado y contamos nuestras propias historias a través de él, lo que nos permite comunicarnos con una amplia gama de públicos musicales. Nos pertenecemos unos a otros y todos contribuimos a añadir posibilidades a lo que el Sevdah podría ser. Todavía hay mucho espacio para que la gente contribuya a esta diversidad, ya que, en mi opinión, esta música es un lenguaje musical muy flexible y sólido que conecta con muchas músicas diferentes, desde la clásica, la clásica moderna, el jazz, la experimental, el rock, la electrónica…
D: Estoy de acuerdo. Me alegra que los diferentes enfoques resulten en estéticas diferentes, para que cada uno pueda encontrar una versión del Sevdah que le convenga. ¡El Sevdah solo puede beneficiarse de eso!

Y, de los artistas clásicos, ¿en cuáles ellos buscáis inspiración para construir vuestra técnica y sonido, tanto de la guitarra, como de la voz?
L: Para mí, Olivier MessiaenEdgar VareseXenakisGesualdo di Venosa y, por supuesto, Bach y muchos otros grandes, siempre son una referencia en todo lo que hago. Sin embargo, me sorprendió mucho encontrar más espacio para estas referencias en el Sevdah que en cualquier otra música que haya creado hasta ahora. La capacidad de usar, o simplemente pensar en sus lenguajes e ideas armónicas y rítmicas en contraposición al Sevdah me abrió un mundo de posibilidades. Cuanto más profundicemos en nuestra música, más se percibirá esta influencia, sin duda.
D: Mis padres son grandes aficionados a la música clásica, y de niña me encantaban los compositores que trabajaban con la tradición, como Smetana Bartók. Hoy en día me encanta Arvo Pärt, por ejemplo, y la obra del Kronos Quartet. Pero creo que otros factores influyen en mi forma de abordar la voz.

Ahora que mencionamos a Amira, está claro que vosotros camináis en otra onda más experimental, diferente. No obstante, aquella magnífica revisión vuestra de Bogata sam, que abría vuestro primer disco, Dunjaluk (2022), me recordó a la que Medunjanin grabó en Rosa (2005), con aquel saz electrificado y roto de Miralem Bašić. ¿Conocíais aquella versión? ¿Os inspirasteis en ella?
L: Sinceramente, no sabía nada de Sevdah moderno cuando estábamos grabando el disco. Decidí no referirme demasiado a ella, sino que la clave estaba en ver cuál sería mi reacción natural a la música. Por mucho que respete la obra de Amira, está tan alejada de la estética y el enfoque musical e interpretativo para los que me formé, que apenas la reconozco como la misma música. Aun así, su música conecta con un público amplio y, en ese sentido, las reglas de la creación musical son diferentes.
D: ¡Yo tampoco conozco esa versión de la canción! Normalmente evito escuchar interpretaciones más recientes cuando decido trabajar en una canción, y me limito a grabaciones antiguas para no dejarme influenciar ni limitar por otras ideas modernas.

Imagino que, de donde sí beben ambas revisiones actuales, es en aquella mítica interpretación del maestro Muhamed Mešanović-Hamić (1966). Me resulta muy curiosa la manera en la cual, a partir de ambientaciones y sonidos modernos, reivindicáis, con guitarra y voz, la esencia del Sevdah, la raíz, el origen: Voz y saz. ¿Es así?
L: La versión de Muhamed Mešanović-Hamić fue la primera vez que escuché Sevdah en su forma original y me influyó mucho, además de mostrarme el camino que debía seguir para comprender la música. Nuestra versión de la melodía está sin duda influenciada por él, aunque con el tiempo evolucionó hasta convertirse en algo propio, algo que me alegra mucho.
D: Sí, esa es la versión que nos influyó. Me parece que Mešanović-Hamić hace algo bastante moderno en las partes instrumentales de saz. Me conmueve mucho. Me inspiran los rastros de la «actitud punk» en la música tradicional, por supuesto, inspirados en la experiencia humana anterior a la música punk. Y en ello encuentro justificación para lo que hacemos y mucho aliento.

El choque es brutal: modernidad y vanguardia extremos, para homenajear la tradición de hace varios siglos. ¿Es ese uno de vuestros objetivos?
L: Bueno, nuestro objetivo es, sin duda, desafiarnos a nosotros mismos y a la música para encontrar los límites de su flexibilidad. Hasta ahora, tengo la sensación de que apenas hemos arañado la superficie. En cierto sentido, este trabajo actual que hemos realizado no es tan extremo como podría ser. La creación de esta música nos llegó de forma natural porque toda la música que escuchamos y aprendimos a lo largo de nuestras trayectorias individuales ha encontrado su lugar en esas interpretaciones. Supongo que suena extremo principalmente porque no nos criamos en la tradición tan profundamente como otros artistas que has mencionado, así que nuestro repertorio de referencias es mayor. Al final, se trata de encontrar cierta profundidad, de presentar la letra y la canción de forma que tenga el mayor impacto, junto con el elemento sorpresa, tan vital para la música en cualquier ámbito.
D: No creo que nuestro objetivo sea ser extremos. Para mí, se trata de incorporar mi experiencia, tanto humana como musical, a la música tradicional. Cantar música tradicional como yo misma. Adaptar el Sevdah a mi voz, y no al revés. Y aportar otro tipo de emoción al Sevdah. En los conciertos, suelo bromear diciendo que somos gente moderna que quiere expresar sus emociones, en lugar de reprimirlas. En el Sevdah hay una rebelión que a menudo solo se expresa sutilmente, incluso enmascarada. Creo que es hora de sacar eso también a la luz.

En qué momento la tradición, con el cambio y la evolución, corre el riesgo de dejar de ser tradición. ¿Os marcáis algún tipo de línea roja?
L: En mi opinión, la tradición es tradición, y usarla para crear algo nuevo no la detendrá. En caso de guerra o genocidio, existe un gran riesgo de que desaparezca, porque la tradición es la gente. Creo que, al menos en el contexto del Sevdah, su tradición y su preservación, no hay nada que temer, porque está en buenas manos, gracias a quienes la mantienen viva y trabajan en su evolución con cuidado. Dicho esto, creo que lo que Dunja y yo hacemos también forma parte de ello, independientemente de lo que hagamos con la música. Creo que este nivel de cambio y experimentación que introdujimos en la música es un aspecto natural de ella, y realmente no altera sus valores y significados fundamentales. Al final, de la tradición nacen nuevas tradiciones que viven vidas independientes. Creo que una señal de una gran tradición es su capacidad de generar nuevas formas a partir de ella. En ese sentido, el Sevdah es una gran tradición, tan compleja como flexible.
D: No ponemos límites. Creo que es cuestión de sensibilidad y de confiar en nuestra propia sensibilidad, en nuestro sentido de la verdad: puedes obedecer las «reglas» y crear un monstruo, o hacer algo «prohibido» y crear algo muy bello y auténtico.

Explosión contenida. Foto: Marina Uzelac.

El nombre del dúo es un juego con vuestros apellidos, pero tiene muchísimas posibilidades de interpretación, ¿no es así?
L: Significa «este mundo».
D: El juego de palabras no es tan importante. Es un truco que permite un momento de revelación cuando la gente descubre el significado de la palabra, que no existe en croata. Se trata de descubrir nuevas capas. Y de devolver la elevada y canonizada tradición del Sevdah a la gente común, arraigada en el mundo de este mundo y sus fenómenos.

Hablemos un poco de vuestro EP Vrbas, publicado en mayo de 2025. Es una especie de continuación de vuestro primer disco, con temas inéditos y algunas reinterpretaciones. ¿Marca el cierre de un ciclo y el inicio de otro nuevo?
L: En cierto modo, marca ambos. No vamos a abandonar lo que hemos hecho hasta ahora, pero hemos adquirido una nueva visión de cómo podemos ir más allá con nuestras ideas y esta música.

Telal vičeČudna jada se asemejan a lo que ya conocíamos, a vuestro estilo primero. Las diferencias las vamos encontrando, por ejemplo, en las nuevas versiones, en vivo, de DžidžaVrbas, junto al trío austríaco Wh/m. ¿Cómo surgió aquella colaboración, y que conclusiones sacáis de ello?
L: La colaboración fue una idea del director creativo del festival Glatt&VerkehrtAlbert Hosp, quien nos propuso compartir escenario interpretando la música del otro, con nuevos arreglos. Fue una experiencia muy interesante y divertida, ya que pudimos resolver la ecuación entre su lenguaje musical y el nuestro. Nos pareció que salió bastante bien. La conclusión es que esta música puede llegar más lejos en muchas direcciones, como lo hizo en esta interpretación con estos increíbles músicos de jazz. Su sensibilidad nos deparó muchas sorpresas y nos encantaría crear algo más juntos en el futuro. Esto refuerza la idea de cómo esta música es flexible y capaz de salir de lo convencional sin perder su esencia.

Mención aparte, por totalmente diferente, merece la remezcla que de Kamen gori realizó el afamado productor (Vladimir) Lenhart Tapes. ¿Fue una propuesta de él, o vuestra?
D: Conocimos a Vladimir en el festival Balkan:Most en Veszprem. Ya me gustaba mucho su trabajo y fue un encuentro muy agradable. Le propusimos colaborar unos meses después, durante un concierto en Zagreb. Le propusimos que eligiera una canción para remezclar, y fue Kamen gori, algo que ya esperábamos. Para nosotros, fue la canción la que realmente determinó nuestro enfoque al grabarla, y supongo que él lo notó.

La dimensión que adopta Kamen gori, con esta remezcla, es abrumadora. Consigue multiplicar vuestra filosofía estilística por mil, ¿no creéis?
L: Creo que lo que hacemos y lo que hace Lenhart está, a su manera, muy conectado. Su aproximación a los sonidos de nuestra región coincide exactamente con nuestra visión, por muy diferentes que sean nuestros materiales. La combinación de nuestras ideas creó algo muy intenso y abierto, y me gustaría que esto se repitiera en el futuro. Creo que más gente debería prestar atención a lo que hace y, sobre todo, si pueden, asistir a uno de sus conciertos.
D: Creo que sus añadidos enfatizaron el aspecto neurótico y desquiciado del mundo emocional de la canción, dejando de lado la tristeza y el orgullo presentes. Realmente aportó algo significativo.

Lenhart trabaja con la agencia y sello discográfico Pop Depresija (curiosamente, un equipo que también trabaja con Igor Božanić). ¿Entra en vuestros planes entrar en la familia de Pop Depresija?
D: Parece una familia interesante trabajando con artistas que nos encantan, pero no ha habido conversaciones sobre unirnos.

Por cierto, ¿este EP abre el camino a nuevas colaboraciones?
L: Posiblemente, tenemos algunas ideas sobre con quién podríamos trabajar en algunas canciones. Depende de lo que creemos y también de las circunstancias. Hasta ahora, nuestras colaboraciones han sido principalmente espontáneas e ideas de terceros.

Elegante desconcierto. Foto: Marina Uzelac.

¿Estáis abiertos a dar mayor protagonismo a composiciones originales vuestras, o vuestra obra seguirá basándose en dar una nueva vida a sevdalinkas?
L: Actualmente también estamos trabajando en abrir ese espacio, en encontrar la manera de mantener la tradición y también crear algo nuevo que posiblemente abra nuevas puertas para nosotros y para todos.

¿Hacia dónde se dirige vuestro camino, y hacia dónde se dirige el del Sevdah del siglo XXI?
L: Sinceramente, no lo sé. Personalmente, sé lo que me gustaría que fuera. Veo un futuro en el que esta escena del Sevdah se abre con más artistas de la región que buscan su camino, ojalá de forma más experimental y alocada, pero manteniendo su profundidad y profundidad. Creo que el lenguaje del Sevdah ofrece mucho espacio para la interpretación y los enfoques únicos. La idea es encontrar tu propia expresión y presentarla. Nuestro camino es, sin duda, el de un enfoque lento y dedicado a crear más y también a encontrar diferentes maneras de hacerlo.

¿Cuáles son vuestros planes a corto y medio plazo?
L: Estamos trabajando en algo nuevo. Llevará tiempo, como siempre nos tomamos el tiempo para hacer las cosas. Mientras tanto, estamos planeando posibles colaboraciones y conciertos.

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