Home

Por César Campoy.

Apenas 28 añitos contaba el bueno de Safet cuando registró esta composición que, para muchos (tan solo por su ritmo curioso, tal vez fuera del estilo más tradicional), no debería figurar en ningún listado de sevdalinkas. De hecho, en la mayoría de los tratados no aparece. Nosotros, eso sí, consideramos que existen suficientes motivos para contar con ella, y nos disponemos a reivindicar una pieza que tiene sus orígenes en el Sandžak y cuyo título, Ašik momče (algo así como Jovencito que flirteas o Flirteador), vendría a ser una expresión proveniente del legado otomano en la región. La criatura goza de una estructura muy definida, con un narrador que va desmenuzando una historia, frase a frase, y, entre estas, un coro que repite el mismo mantra sin cesar. Todo ello a partir de una estructura machacona y sencilla, pero terriblemente efectiva. 

Idílico paraje de agua helada

Isović llevaba poco más de seis años editando material a través de su querida Jugoton cuando, en 1964, junto a otros artistas como Nadežda CmiljićBeba SelimovićRadmila JagodićVlado MulićZora Dubljević o Zaim Imamović protagonizó un dignísimo elepé colectivo titulado Narodne pjesme i plesovi iz Bosne, que fue editado con diferentes carpetas, en diferentes años e, incluso, en el extranjero. Los acompañamientos corrían a cargo deIsmet Alajbegović y Jovica Petković, así como (es el caso que nos ocupa) la orquesta de tamburicas y el coro de Radio Sarajevo. Por otra parte, Zvonimir Nevžala se encargaba de la dirección, y, el reputado musicólogo serbio,Ljubinko Miljković (por ejemplo, en Ašik momče), de los arreglos. En aquel momento, justo antes de trasladar su residencia a Belgrado, Ljubinko trabajaba en la capital bosnia como experto investigador de melodías folclóricas centradas, sobre todo, en el este y centro de Bosnia y el este de Herzegovina.

No mejores la portada: iguálala

El buen recibimiento dispensado a Ašik momče hizo que fuera incluido en posteriores recopilatorios de Safet (la canción quedaría unida a su voz para siempre), así como colecciones dedicadas al arte del Sevdah. En la edición internacional de Narodne pjesme i plesovi iz Bosne, el exitoso Music of Yugoslavia: Bosnia, publicado por Monitor Records (sello neoyorquino especializado en músicas tradicionales de la Europa comunista) aquel mismo 1964, todas las canciones aparecían con una traducción de sus títulos, en inglés. En este caso, la opción propuesta (también se aclaraba que se trataba de una pieza de amor del Sandžak) fue Let’s go courting, my lad, algo así como Vamos a cortejar, muchacho. Nosotros, más arriba, ya hemos planteado nuestra propuesta. En cualquier caso, podemos adivinar por dónde van los tiros de esta pieza (un muchacho paseando por el mahala, o vecindario, en busca de una «niña bonita» a la cual alagar) cuyo pizpireto y nervioso ritmo ayudan a propagar el mensaje de manera más que efectiva. Poco más de minuto y medio en el que voz principal, coros y tintineantes cuerdas se combinan con un arte y buenas vibraciones que animan al más ganso. Por cierto, no se esfuercen en buscar otras interpretaciones de entidad. No las hallarán.

Deja un comentario