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Por César Campoy.

Meho Puzić y Safvet-beg Bašagić, unidos gracias a una pieza histórica. El primero, ya lo saben, es una de las voces más queridas y admiradas del país; el segundo, nada más y nada menos que el padre del Renacimiento bosnio de finales del XIX y principios del XX. Ambos confluyen, ahora, gracias a uno de los tesoros indiscutibles de la cultura balcánica. Pero, ¿qué hace tan especial a nuestro Evo ovu rumen-ružu? En primer lugar, el hecho de estar basado en uno de los textos de Bašagić, impulsor de la sociedad cultural musulmana Gajret, junto a Osman Đikić y Edhem Mulabdić y, entre otras cosas, creador de los textos de otras sevdalinkas como Na prijestolju sjedi sultan, Što je život o Sini, sini, sjaj mjeseče. En segundo, que nos hallamos ante un ejemplo de manual de maqam arábico (simplificando, una serie de modos melódicos y escalas de origen oriental) adaptado al modo de componer e interpretar de la zona y que, durante siglos, ha venido marcando el desarrollo de muchos de los sones de la región, entre ellos, los provenientes de lo Sevdah.

Meho2003

Siempre peinado y elegante

El respeto que en Bosnia-Herzegovina se profesa hacia esta pieza, por supuesto, es máximo. Desde tiempos inmemoriales, ha formado parte de la tradición cultural y social de la región. De hecho, dos de los más grandes fueron de los primeros en grabar sendas versiones, prácticamente a la vez. Si, en 1963, Zaim Imamović, publicaba (vía Jugoton) su sentido, recordado y cándido homenaje, en compañía del conjunto de Ismet Alajbegović Šerbo, tan solo un año después, Safet Isović ‎hacía lo propio, con la inestimable ayuda del celebérrimo sexteto de Dušan Radetić, a través del epé encabezado por Mehmed paša (PGP RTB). Ambos, por supuesto, seguirían registrando nuevas y diversas versiones de tan estimado tema en las décadas siguientes.

sello

Bašagić, en sello

La versión elegida de Evo ovu rumen-ružu no es otra que la incluida el larga duración de Meho titulado Gledaj me draga, publicado, en 2003, por el sello de la radiotelevisión de Bosnia-Herzegovina. En él, el ya veterano cantante, nacido en 1937 en la norteña localidad de Odžak (en el cantón de Posavina), celebraba sus 40 años como profesional reuniendo un buen puñado de clásicos del folclore de la región, todos ellos, seleccionados de los archivos de Radio Sarajevo. Todo comenzó en 1962, cuando aquel albañil veinteañero se aventuró a realizar una prueba para la emisora de la capital. Su tremendo empuje escénico y su chorro de voz le aseguraron un puesto allí y, desde entonces, las estanterías del ente comenzaron a llenarse de pistas interpretadas por el artista. A partir de aquí, los discos de oro y los triunfos en diferentes festivales de Yugoslavia fueron llegando sin descanso. De hecho, adentrarse en su extensísima discografía (entre la cual se encuentran algunas referencias grabadas junto a su hermano, Bahrija), es todo un ejercicio de valentía y paciencia.

Alatradicional

Puzić, a la tradicional

Este bello y romántico Evo ovu rumen-ružu, cuyo título podríamos traducir como Aquí, esta rosa rojiza, desprende un sentimentalismo especial desde la primera de sus estrofas: “Aquí, esta rosa rojiza de mi humilde jardín te estoy enviando, mi amor, como un regalo. Su nombre es mi amor“. No obstante, notamos cierto resquemor y un punto de inseguridad en el pretendiente porque, acto seguido, le dice a su pretendida que, si le gusta el regalo, perfecto, pero, si no, que lo lance al fuego y esparza por el prado las cenizas, que luego ya llegará él para bautizar el hongo negro que brote, con el nombre de “Tu odio“. Sí, un tanto especial el chaval. Ante tamaño texto tan solo hay dos maneras de posicionarse como intérprete. La primera, un tanto más resignada y apesadumbrada encontraría a su representante perfecto en Zaim. La segunda, más contundente y radical, vendría de mano de la escuela de Safet y, por supuesto, nuestro Meho, que se enfrenta a la criatura con un ímpetu que acaba despeinándote en cuanto te descuidas. En ningún momento pierde la compostura un Puzić que se muestra imperial, de principio a fin, para disfrute de los amantes del exceso de decibelios.

merima2014

Un disco incomparable

A estas alturas, el lector ya habrá comprendido que nos encontramos, pues, ante una de las piezas más populares de los Balcanes. Su condición de fija en cualquier celebración o acto de hermandad que se precie hace que los homenajes registrados sean, prácticamente, incontables. Desde aquellos dos primeros, grabados por Imamović e Isović, las referencias fueron crecieron, de manera increíble, hasta nuestros días, aunque nosotros optaremos por reivindicar, por ejemplo, la protagonizada por Nedžad Salković, en aquel elepé homónimo (vía PGP RTB) de 1972 (sí, el texto difiere); la llevada a cabo por Mostar Sevdah Reunion en su Cafe Sevdah (Snail Records, 2007); aquella pasada por el siempre recomendable acordeón de Jovica Petković, o la perfilada por uno de los más jóvenes intérpretes de sevdalinkas, Zanin Berbić, reticente a editar, oficialmente, cualquier tipo de material discográfico, pero de cuyas grabaciones internet anda muy bien surtido. Eso sí, si lo que deseamos es viajar hasta otra dimensión, lo único que tenemos que hacer es sumergirnos en la ensoñadora recreación que ideó la magnífica e irrepetible acordeonista Merima Ključo en su trabajo Couperin visiting the Balkans de 2014. Irrepetible.

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