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Por César Campoy.

Nos hallamos ante una pieza de soberbia elegancia que, en boca del maestro Polovina adquiere un grado de dignidad supino. De hecho, forma parte de uno de los elepés más recomendables y finos que registró al artista, un Kradem ti se u večeri, editado por Jugoton en 1976, y que contó con el inestimable asesoramiento de un Spaso Berak que se encargó, tanto de los arreglos, como de la dirección de su Narodni Orkestar. Además, este trabajo fue producido por el compositor serbio Blagoje Košanin, nacido en Kosovo en 1940, colaborador de artistas como Meho Puzić, Hamid Ragipović Besko o Hašim Muharemović, y profesional solicitadísimo.

Himzo, campestre

Himzo, campestre

La traducción al castellano de Razbolje se lijepa Hajrija vendría a ser algo así como La bella Hajrija enfermó, y cuenta una tierna historia con (como suele suceder en muchos de estos casos) final sorprendente. Mientras la joven yace, con la salud mermada, bajo una lila y un nogal, por allí van desfilando, en ordenada cola, diversos señores y pretendientes. Tres de ellos, los más galantes, se dirigen a ella: “¿Qué te duele, Hajra?“, pregunta el primero. “¡Yo sufriría en tu lugar!“, añade el segundo. “¡Y yo moriría en tu lugar!“, lanza, el tercero, viniéndose arriba. Ella, taciturna, responde, dejando al respetable anonadado: “¡No sufráis ni muráis por mí!“, y añade, dirigiéndose al último: “¡Quítate la camisa y acuéstate a mi lado! ¡Eso me hará sentir mejor!“. Tamaña historia, evidentemente, no podía ser interpretada a la ligera. De ello es consciente un Polovina que, metido en su papel (como tan solo él sabe hacer), suaviza y aflauta su registro al máximo para dotar de una mezcla de melancolía y sensibilidad a una pieza musicada con mimo por el inefable Berak. La introducción instrumental (convertida, también, en transición) que se marca su orquesta es insuperable. El mimo con que son brindadas las notas y arreglos emocionan y consiguen que imaginemos aquel decorado idílico. Mientras, Himzo dobla su voz, que convive con una tercera vía, planteada por las cuerdas. Y, así, meciéndonos, casi sin darnos cuenta, dejamos a Hajrija y sus pretendientes mientras cae el sol.

De paseo por Vrelo Bosne

De paseo por Vrelo Bosne

Aunque parezca mentira, nuestra Razbolje se lijepa Hajrija no es una de las sevdalinkas más registradas de la historia del género. De hecho, tras la magna interpretación de Polovina, deberíamos trasladarnos hasta el siglo XXI para encontrar nuevas referencias, y comprobar que, eso sí, el tema ha venido siendo reivindicada por formaciones gestadas en los últimos lustros. En 2007, los Mostar Sevdah Reunion de Dragi Šestić se lanzaron con una movida revisión, de ciertos aires country, incluida en el larga duración Cafe Sevdah (Snail Records, 2007).

Sevdah Takht: La revolución

Sevdah Takht: La revolución

Mucho más atrevido fue el homenaje cincelado por un Damir Imamović que acababa de crear una de sus aventuras más arriesgadas: Sevdah Takht. En aquel elepé de estreno, publicado en 2012 por iTM, el sarajevita presentaba su nuevo proyecto, precisamente, con una remozadísima adaptación de espíritu netamente tribal (y vistoso vídeo-clip), basada en la percusión desmedida y los ritmos hipnóticos, en la cual los timbales de Nenad Kovačić y el bajo de Ivan Mihajlović jugaban un papel trascendental. Tres años después, siguiendo descaradamente los pasos de Damir, los australianos Saray Iluminado trataban de decir la suya en su disco Nightingales in the rose garden.

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